La fatiga o cansancio excesivo es más frecuente en personas con enfermedades inflamatorias reumáticas como lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, espondiloartritis o artritis psoriásica.

Este cansancio o fatiga es uno de los síntomas más difíciles de afrontar debido a su naturaleza invisible, generalizada e impredecible. No existe una  definición clara de cansancio excesivo o fatiga. Los pacientes la describen como algo abrumador, intrusivo, angustioso y que los agota física y mentalmente. Puede afectar todas las áreas de la vida diaria y hace que las personas se sientan solas a medida que se apartan de las interacciones sociales y sus vidas se vuelven cada vez más retraídas y aisladas.

En el plano individual, la fatiga está fuertemente asociada con una mala calidad de vida. En el plano social, la fatiga se asocia con mayores costes de atención sanitaria, más consultas médicas y pruebas, pérdida de empleo e incapacidad laboral.

Las personas que padecen una enfermedad reumática inflamatoria y fatiga no perciben una mejoría en su estado de salud pese a que el tratamiento empleado sea muy efectivo en otras esferas de la enfermedad y es uno de los factores más importantes para no alcanzar lo que los médicos llamamos “remisión” de la enfermedad.

Por eso, los profesionales de la salud reconocemos que el abordaje de la fatiga o cansancio excesivo es una necesidad no cubierta y una prioridad. Sin embargo, es poco frecuente encontrar equipos de atención sanitaria que ofrezcan de forma habitual consejo, educación y tratamiento de este síntoma tan importante.

Parte del desafío de brindar soporte para la fatiga es que las causas y los factores que la mantienen no están claros y no existe un tratamiento curativo. Los sistemas inmunológico, nervioso central, autónomo y neuroendocrino pueden desempeñar un papel, así como el sueño, la susceptibilidad genética y alteraciones metabólicas. Además, variables biopsicosociales se asocian con la fatiga, como  la falta de acondicionamiento y ejercicio físico, las comorbilidades, el dolor, la obesidad, la ansiedad, la depresión, el estrés, la falta de reconocimiento y los roles laborales.

El manejo óptimo de la fatiga requiere un enfoque personalizado, flexible y holístico. Sin embargo, no existen recomendaciones que nos guíen, ni a los profesionales de la salud ni a los pacientes. EULAR, la alianza europea que representa tanto a personas con enfermedades reumáticas como  a profesionales de la salud acaba de publicar una serie de recomendaciones para el manejo de la fatiga en personas con enfermedades reumáticas inflamatorias.

Las cuento en el siguiente blog.

Si tenéis prisa:

Dures E, Farisoğulları B, Santos EJF, et al2023 EULAR recommendations for the management of fatigue in people with inflammatory rheumatic and musculoskeletal diseasesAnnals of the Rheumatic Diseases Published Online First: 22 November 2023. doi: 10.1136/ard-2023-224514